El hombre de mantenimiento. Paola Rubiel

Paola Rubiel está acostumbrada a conseguir lo que quiere, y hoy no es la excepción. Cuando el hombre de mantenimiento termina su trabajo e intenta escabullirse por la puerta, ella lo detiene: ha oído rumores. Se comenta en la casa que dejó a la cocinera completamente satisfecha al follarla, y Paola siente curiosidad desde entonces.

Paola Rubiel estaba acostumbrada a conseguir lo que quería, y ese día no iba a ser la excepción. Cuando el hombre del mantenimiento terminó de arreglar la tubería y se dirigió hacia la puerta, ella lo detuvo con una sonrisa segura. Había oído los rumores: que había dejado a la cocinera completamente satisfecha después de follársela. Paola llevaba meses con un marido emocionalmente ausente y ya estaba harta de esperar. Necesitaba un hombre que la satisfaga de verdad, y ese tipo parecía saber exactamente cómo hacerlo.

Lo llevó hasta la sala sin muchas palabras. Se quitó la blusa frente a él y dejó al descubierto sus tetas firmes, pezones ya duros. “Me contaron lo que le hiciste a la cocinera”, dijo acercándose. “Ahora me toca a mí”. El hombre, sorprendido pero claramente interesado, no se resistió cuando ella le bajó los pantalones y sacó su polla gruesa y pesada. Paola se arrodilló y se la metió en la boca con ganas, chupando profundo y mirándolo a los ojos mientras él gemía y le agarraba el cabello.

Sin perder más tiempo, lo empujó hacia el sofá, se subió encima y se empaló de un solo movimiento. Empezó a cabalgarlo con fuerza, marcando el ritmo exacto que necesitaba después de meses de frustración. Sus tetas rebotaban frente a la cara del hombre mientras ella lo agarraba de los hombros y le pedía más duro. Él la agarró de las caderas y empujó hacia arriba, follándola con embestidas profundas que hacían crujir el sofá. Paola gemía sin contención, disfrutando de cada centímetro.

Al final se puso a cuatro patas y lo hizo penetrarla por detrás con todas sus fuerzas. Se corrió primero, apretando la polla gruesa con violencia, y él la siguió poco después, llenándola de semen caliente. Exhaustos, se quedaron un momento recuperando el aliento. Paola se incorporó, se acomodó la ropa y le sonrió con satisfacción. “La próxima vez que vengas a arreglar algo… avísame antes”. El hombre del mantenimiento asintió, todavía sin palabras, sabiendo que acababa de satisfacer a la dueña de la casa exactamente como ella quería.

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https://sexmex.xxx/tour/updates/HORNY-BOSS-LADY-Paola-Rubiel.html?lang=0

Paola Rubiel había escuchado rumores de que el tipo tenía una verga grande, ahora sabe que es verdad.
Subiendo y bajando Paola Rubiel da y recibe mucho placer como una zorra.
Follando a gatas la vida es más sabrosa, eso lo tiene bien claro Paola.

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