Entrega especial. Alexandra Paris

Alexandra Paris protagoniza este relato con una premisa tan divertida como memorable: ella busca colágeno, y el repartidor que llega a su puerta resulta ser justo lo que el médico recetó. Alexandra no pierde tiempo en dejar claras sus intenciones, desplegando sus encantos con una seguridad tal que hace imposible negarse. Él había venido a entregar unos cojines, pero se marcha tras vivir una experiencia sexual inolvidable.

Alexandra Paris llevaba tiempo buscando un hombre más joven. No quería complicaciones ni promesas, solo alguien con energía, cuerpo firme y ganas de follar sin rodeos. Esa tarde el timbre sonó y en la puerta apareció el repartidor con varios cojines que había pedido online. Era joven, atractivo y claramente no esperaba lo que venía. Alexandra lo miró de arriba abajo, sonrió con total confianza y lo invitó a pasar “para que la ayudara a acomodarlos”. Él dudó un segundo. Ella no.

Apenas entraron al salón, Alexandra cerró la puerta y se quitó la bata de estar en casa. Debajo solo llevaba lencería negra que dejaba poco a la imaginación. Se acercó al repartidor, le quitó el paquete de las manos y lo dejó sobre el sofá. “Los cojines pueden esperar”, le dijo mientras le desabrochaba el uniforme. Él intentó decir algo, pero ella ya le había bajado los pantalones y tenía la polla semidura entre los dedos. La confianza de Alexandra era tan absoluta que cualquier resistencia se desvaneció en segundos.

Se arrodilló y se la metió en la boca con ganas, chupando profundo y mirándolo a los ojos. El joven repartidor soltó un gemido sorprendido y le agarró el pelo. Alexandra controlaba el ritmo: profundidad, velocidad, cuándo parar para hablarle sucio. Cuando lo tuvo completamente duro, lo empujó hacia el sofá, se montó encima y se empaló de un solo movimiento. Empezó a cabalgarlo con fuerza, sus tetas rebotando mientras ella marcaba cada embestida. “Esto es exactamente lo que necesitaba”, jadeó, mirándolo con una sonrisa de victoria.

Lo hizo cambiar de posición cuantas veces quiso. Se puso a cuatro patas sobre los cojines recién llegados y lo obligó a follarla por detrás con ganas. Cada embestida era profunda y sonora. Alexandra gemía sin contención, pidiendo más duro, más rápido, usando al repartidor exactamente como había imaginado que usaría a un hombre más joven. Él, todavía un poco aturdido por la velocidad con la que todo había escalado, solo podía agarrarla de las caderas y obedecer.

Se corrieron casi al mismo tiempo. Él se vino dentro de ella con un gemido largo y ella lo siguió, apretándolo con fuerza mientras se sacudía. Exhaustos, se quedaron un momento sobre los cojines desordenados. Alexandra se levantó primero, se acomodó la bata y le sonrió con la misma seguridad del principio. “Puedes dejar los cojines ahí”. El repartidor se vistió en silencio, todavía sin creérselo del todo, y salió del departamento con las piernas un poco flojas. Había llegado a entregar unos cojines… y se iba después de la follada más inolvidable de su ruta.

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https://sexmex.xxx/tour/updates/CRAVING-MEN-Alexandra-Paris.html?lang=0

Alexandra Paris tiene muchas ganas de follar con un hombre muy joven y este repartidor ha llegado hasta su puerta gracias al cielo.
Mamando vergas grandes Alexandra Paris se vuelve loca y siempre pide más.
Un repartidor lleno de lujuria penetra una y otra vez el coño húmedo de Alexandra hasta saciarse.

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