
Elizabeth Márquez irrumpió en la habitación de su hijastro dispuesta a acabar con el rumor que circulaba por el edificio. Había oído demasiados comentarios y no estaba dispuesta a tolerarlo. Cerró la puerta con fuerza y empezó a recriminarle con voz firme: que dejara de dar pie a chismes, que su nombre no se prestaba para habladurías. Él intentó defenderse, pero ella no le daba respiro. La discusión era intensa, unilateral y cargada de tensión… hasta que ambos se miraron un segundo más de la cuenta y algo distinto se instaló en el aire.
El silencio que siguió fue denso. Elizabeth notó la forma en que su hijastro la observaba, y él notó que el enfado de ella ya no era solo enfado. Una media sonrisa se dibujó en el rostro de Elizabeth. Dio un paso adelante, lo empujó suavemente contra la pared y lo besó con decisión. Él respondió de inmediato, sorprendido pero sin rechazarla. La química que ambos habían estado evitando acababa de romper cualquier objeción.
Elizabeth tomó el control por completo. Le bajó los pantalones, sacó su polla ya dura y lo masturbó mientras lo miraba a los ojos. Después se arrodilló y se la metió en la boca, chupando con ritmo firme y confiado. Cuando lo tuvo suficientemente excitado, se levantó, se quitó la ropa interior y lo guió hacia la cama. “Se acabó la conversación seria”, murmuró con una sonrisa que no dejaba lugar a dudas. Él la siguió con entusiasmo, exactamente como ella esperaba.
Se montó encima de él y se empaló de un solo movimiento. Empezó a cabalgarlo con fuerza, marcando el ritmo y la profundidad. Después se puso a cuatro patas y lo hizo penetrarla por detrás, pidiendo más duro y más profundo. Cada embestida borraba un poco más el motivo original de la discusión. Elizabeth gemía sin contención, disfrutando de tener a su hijastro exactamente donde quería, mientras él la agarraba de las caderas y la follaba con ganas contenidas durante demasiado tiempo.
Se corrieron casi al mismo tiempo, jadeando y aferrados el uno al otro. Elizabeth se quedó un momento recuperando el aliento y después se levantó con la misma seguridad con la que había entrado. Se acomodó la ropa, le dio una última mirada y abrió la puerta. “A partir de ahora, que los rumores valgan la pena”. Salió de la habitación dejando atrás a su hijastro exhausto y una conversación que había terminado de la forma más placentera e inesperada para los dos.
You can watch the video trailer in the next link:
https://sexmex.xxx/tour/updates/SEX-WITH-HER-STEPSON-Elizabeth-Marquez.html?lang=0


