Michelle ansiaba tener una tarde así. Michelle Dom

Con dos tipos dispuestos a follar y sin dudar ni un instante, Michelle Dom lleva las riendas de principio a fin, decidiendo quién se coloca en cada sitio y cuándo sube la intensidad. Dos tipos ansiosos por follar a Michelle Dom y cada segundo transcurriendo tal y como ella deseaba.

Michelle Dom no necesitaba que nadie le propusiera nada. Cuando los dos hombres aparecieron esa tarde, ya sabía exactamente lo que quería. Los miró de arriba abajo, evaluó la disposición evidente en ambos y sonrió con calma. —Ustedes dos. Ahora—. No hubo negociaciones ni rodeos. Señaló el sofá grande del salón y empezó a desnudarse sin prisa, segura de que ellos harían exactamente lo que ella ordenara.

Los hizo quitarse la ropa y se colocó entre los dos. Tomó la polla de uno con la mano derecha y la del otro con la izquierda, masturbándolos al mismo tiempo mientras los miraba a los ojos. Después se arrodilló y empezó a chuparlos por turnos, decidiendo cuánto tiempo dedicaba a cada uno. Cuando el primero intentó acelerar el ritmo, ella lo apartó con suavidad pero con firmeza. —Yo digo cuándo—. La obediencia fue inmediata. La química era electrizante precisamente porque ambos entendieron desde el primer segundo quién mandaba.

Michelle se levantó, empujó a uno de ellos para que se recostara y se montó encima. Se impaló de un solo movimiento y empezó a cabalgarlo con ritmo profundo y controlado. Al segundo lo hizo arrodillarse frente a ella para poder chuparlo mientras se movía. Cada embestida, cada cambio de velocidad y cada gemido estaban bajo su mando. Cuando quiso más intensidad, lo indicó con una sola frase. Cuando quiso cambiar de posición, ellos se movieron sin discutir.

Los colocó como quiso: uno debajo, otro detrás, después los dos de rodillas mientras ella se turnaba para sentarse sobre cada verga. La tarde transcurría exactamente al ritmo que había imaginado. Sudor, gemidos y el sonido de piel contra piel llenaban la habitación, pero nunca se descontrolaba. Michelle decidía cuándo subir la intensidad y cuándo bajarla, exprimiendo cada segundo de placer con precisión.

Se corrió primero, apretando la polla que la penetraba en ese momento, y después les permitió terminarse: uno dentro de ella, el otro sobre sus pechos. Exhaustos, los dos hombres se quedaron recuperando el aliento. Michelle se levantó, se recogió el pelo y los miró con una sonrisa satisfecha. —Exactamente la tarde que quería—. Ellos solo pudieron asentir. Desde el primer instante hasta el último, todo había ocurrido tal y como Michelle Dom había decidido.

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https://sexmex.xxx/tour/updates/A-THREESOME-WITH-THE-PRINCE-OF-SAIYA-BONERS-AND-BASTY-ROSHY-Michelle-Dom.html?lang=0

Un guerrero y un anciano maestro están listos para cogerse a la bella Michelle Dom.
El anciano maestro está teniendo uno de los momentos más placenteros de su vida al sentir la lengua de Michelle en su verga.
Después de dejar agotado al anciano Michelle Dom acelera la intensidad para ordeñar al cachondo guerrero.

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