
Elizabeth Marquez estaba en plena mudanza, y no solo en el sentido literal. Cada caja que cerraba le removía recuerdos. Cuando llegó el equipo de mudanzas, apenas pudo contener las emociones. Alex, el jefe del equipo, notó de inmediato que ella necesitaba más que brazos fuertes para cargar muebles. Mientras el resto del equipo subía y bajaba cajas, Elizabeth se quedó hablando con él. Le contó historias de cada sillón, de cada cuadro, de cada rincón de la casa que estaba dejando atrás. Alex escuchaba en silencio, paciente, ofreciéndole el hombro cuando la voz se le quebraba.
Ella se apoyó en ese hombro más de una vez. La cercanía, el olor a esfuerzo y la atención genuina de Alex fueron calando. En un momento, mientras revisaban el dormitorio casi vacío, Elizabeth se giró hacia él y lo besó. No fue un beso tímido. Fue de alguien que necesitaba sentir algo distinto a la nostalgia. Alex respondió de inmediato. La empujó con suavidad contra la pared, le levantó la camiseta y le chupó los pechos mientras ella le bajaba los pantalones del uniforme.
La penetró ahí mismo, de pie, con la espalda de Elizabeth contra la pared desnuda. Ella envolvió las piernas alrededor de su cintura y se dejó llevar, gimiendo contra su cuello. Cada embestida parecía sacarle un poco más el peso de encima. Alex la follaba con ritmo firme y profundo, sin prisa, exactamente como había escuchado todas sus historias: con paciencia y atención. Cuando la acostó sobre el colchón que todavía quedaba en el suelo, ella abrió más las piernas y le pidió que no parara.
Se corrieron juntos, jadeando sobre el colchón vacío de sábanas. Elizabeth, todavía con él dentro, soltó una risa suave y cansada. “Creo que esta es la mejor forma de despedir la casa”. Alex sonrió, le apartó el pelo de la cara y la ayudó a levantarse. Afuera el equipo seguía cargando cajas. Adentro, Elizabeth acababa de dejar atrás algo más que muebles.
You can watch the video trailer in the next link:
https://sexmex.xxx/tour/updates/MOVING-DAY-Elizabeth-Marquez.html?lang=0


