La sala de castigo de Paola Rubiel. Paola Rubiel

La dominatriz Paola Rubiel llevó a la sala de castigo a un hombre de escasas capacidades intelectuales pero bien dotado.

La sala de castigo de Paola Rubiel

La dominatrix Paola Rubiel cerró la puerta de la sala de castigo detrás de ellos. Había elegido a un hombre de intelecto limitado pero con una polla enormemente gruesa y pesada. Él la miraba con ojos grandes y sumisos, entendiendo solo que debía obedecer. Paola, vestida de cuero negro y tacones altos, le puso un collar y lo ató a las anillas del techo. “Hoy vas a aprender a usar esa verga como yo te diga”, ordenó con voz firme, mientras le daba una primera nalgada seca que resonó en la habitación.

Lo dejó de pie, con los brazos arriba, y empezó a torturarlo con placer. Le pasó el látigo por el pecho, le apretó las bolas y le masturbó la polla gruesa hasta dejarla completamente dura y goteando. Cada vez que él gemía demasiado alto, ella le daba una fustada en el culo o en los muslos. Paola se arrodilló frente a él, le abrió la boca a la fuerza y se metió la verga entera hasta la garganta, usándolo como un juguete. Él solo podía balbucear y temblar de placer y dolor mientras ella lo usaba a su antojo.

Cuando ya lo tuvo bien preparado, Paola se quitó el tanga de cuero y se sentó sobre su polla enorme, empalándose de un solo movimiento. Cabalgó con fuerza, usando el cuerpo del hombre como un dildo viviente, mientras le tiraba del pelo y le hablaba al oído. “Esta polla grande es mía. Solo sirve para follarme a mí”. Él asentía sin entender del todo, pero empujaba las caderas como podía, entregado por completo al ritmo que ella imponía. El sonido de sus nalgas chocando contra él llenaba la sala de castigo.

Al final, Paola se corrió con violencia, apretando la verga gruesa dentro de su coño, y le permitió venirse solo cuando ella lo ordenó. Él se corrió con chorros potentes, llenándola mientras gemía como un animal. Exhausto y temblando, quedó colgado de las esposas. Paola se levantó, se limpió entre las piernas y le acarició la cara con falsa ternura. “Buen chico. La próxima vez te voy a usar todavía más duro”. El hombre asintió, ya esperando el siguiente castigo de su dominatrix.

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Paola Rubiel es conocido por ser sumamente dominante y someter a los hombres a la hora de follar.
Paola Rubiel puede someter a cualquier hombre con su grande culo.
Paola Rubiel le ha ordenado al tipo que la folle con fuerza desmedida.

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