Un robo muy cachondo. Paola Rubiel

Un ladrón de poca monta intenta robar a Paola Rubiel, pero ella es pobre y no tiene nada que darle. Como premio de consolación ella coge con él.

El ladrón de poca monta se coló por la ventana rota del pequeño apartamento de Paola Rubiel en la madrugada, con la navaja en la mano y el corazón acelerado. Creía que encontraría algo de valor: joyas, dinero o al menos un celular decente. Pero al revisar los cajones y el armario, solo halló ropa vieja, facturas impagas y una nevera casi vacía. Paola, despertada por el ruido, se levantó de la cama en camisón fino y lo enfrentó sin miedo. “No tengo nada que robarte, idiota. Soy más pobre que una rata”, le dijo con una sonrisa amarga, cruzándose de brazos y dejando que el camisón se le pegara a sus curvas.

El ladrón, frustrado y con la polla ya medio dura por la adrenalina y el cuerpo de Paola, bajó la navaja. Ella notó su mirada y, en lugar de gritar, se acercó despacio. “Como premio de consolación… ¿quieres que te folle?”, preguntó con voz ronca, bajándose el camisón y dejando al descubierto sus tetas firmes y su coño depilado. El chico, sorprendido pero excitado, no dudó. Paola se arrodilló frente a él, le bajó los pantalones y sacó su verga gruesa y venosa, metiéndosela en la boca con hambre. Chupaba profundo, babeando y mirándolo a los ojos mientras él gemía y le agarraba el cabello.

Sin perder tiempo, Paola lo empujó a la cama estrecha y se subió encima, empalándose de un solo movimiento en esa polla dura. Empezó a cabalgarlo con fuerza, sus tetas rebotando mientras gemía sin control. El ladrón la agarró de las caderas y empujó hacia arriba, follándola con embestidas profundas que hacían chirriar la cama. Luego la puso a cuatro patas y la embistió desde atrás, dándole nalgadas fuertes y metiéndole los dedos en la boca. Paola empujaba hacia atrás, pidiendo más, su coño apretado y chorreante tragando cada centímetro de la verga del ladrón.

El climax llegó rápido y salvaje. Paola se corrió primero, convulsionando alrededor de su polla mientras gritaba de placer. El ladrón no aguantó más y se corrió dentro de ella con chorros calientes y abundantes, llenándola por completo. Exhaustos y sudorosos, se quedaron tendidos en la cama. “Mejor que cualquier botín”, murmuró el chico jadeante. Paola rio y le dio un último beso. “La próxima vez trae condones… o al menos un poco de comida”, dijo con picardía, sabiendo que esa noche de “robo” se había convertido en el polvo más inesperado y satisfactorio de su vida pobre.

You can watch the video trailer in the next link:

https://sexmex.xxx/tour/updates/SHE-FUCKED-THE-MUGGER-Paola-Rubiel.html

Paola Rubiel es asaltada, pero al no tener dinero, permite que el ladrón la folle duro.
Paola Rubiel abre su coño hinchado para que el ladrón pueda penetrarla.
Paola Rubiel se moverá follando duro hasta que el ladrón se vacíe.

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